Rossell i Vilar

Pere Màrtir Rossell i Vilar (Olot, 1882-Barcelona, 1933) fue un veterinario, Director de los Servicios de Ganadería de la Mancomunidad de Cataluña, figura prominente del ultranacionalismo catalán y teorizador del racialismo en Cataluña.​

Fue diputado de Esquerra Republicana de Catalunya por la circunscripción de Barcelona en el Parlamento de Cataluña durante la Segunda República.

SUS FRASES:

Entre sus obras y discursos destacaremos: “Diferències entre catalans i castellans: les mentalitats específiques (Diferencias entre catalanes y castellanos: las mentalidades específicas (1917)”, “La raça  (La Raza) (1930)”,Organització de la defensa interior (Organización de la defensa interior (1931)”, así como la conferència dada en «Palestra» el 30 de diciembre de 1931 “Per què sóc macianista (“Por qué soy macianista”, es decir, seguidor del fundador de ERC Francesc Macià). En dichas obras se contienen las siguientes afirmaciones:

«La raza puede constituir un valor indefectible, para reunir la universalidad causal y ser aplicable a todos los asuntos humanos«.

 “Los mestizos, pues, constituyen una alteración racial; se incluyen en raza en la forma que pueden y su espíritu se manifiesta en disimulo o en toda apariencia. En las razas donde los mestizos son pocos, las alteraciones mentales de conjunto no tienen importancia y quedan ahogadas por la gran producción autóctona. Pero, en las razas de fuerte contenido extraño, la producción mestiza puede ser abundante y la pureza mental resentirse. Cosa igual puede suceder en las razas renacientes, en las que cada producción mestiza puede constituir un ejemplo de desviación a imitar, impidiendo que la mentalidad tome los contornos netos y el vigor necesario.”

“Con los enunciados que componen la raciología se podría pensar que esta ciencia se ocupa tan solo de la parte corporal de los grupos humanos. No es así. Las razas poseen una mentalidad particular y ellas son las únicas forjadoras de las culturas. Sin raza no hay cultura, y allá donde la población es mestiza, la ausencia de cultura es absoluta

La política de la libertad completa, individual y colectiva, tiene un nombre: política raciológica”.

«El “sino ideal” de los castellanos será el “dominio”, el de los catalanes, la libertad. El ideal castellano “al encarnarse (tomará) la figura dual de fraile y soldado”; el ideal catalán se encarnará en las figuras del “hombre civil, el ciudadano, y concretando más, el comerciante”.

 «Todos los grandes hombres son raciales«

«Las razas han de conservarse puras, es decir, han de mantener íntegras sus propiedades, por ser ellas las únicas fuentes de cultura. Toda destrucción o alteración racial constituyen un atentado a la cultura”.

«La raza, pues, es incomparablemente superior a cualquiera de las bases que se podrían utilizar para la constitución de las naciones«.

«La raza es la única fuente de donde puede salir una producción original y parecida a sí misma. Entre cualquier raza pura de Oceanía y la raza pura de Suecia hay todo un mundo de diferencias, la diferencia que va de la paralización milenaria a la actividad productora».

«Las razas existen, y son y representan lo que hay de más irreductible y más invariable en la humanidad«.

«Las corporaciones gremiales de Barcelona no admitían individuos que no fuesen de pura raza. Los judíos estaban apartados».

«Una lengua [el catalán] se puede adquirir, pero no la mentalidad (la catalana

“La mentalidad, cuando es activa, hace la función intelectual con un molde determinado, y salvo los casos de imitación o de influencias, condiciones estas extrañas a la creación, el hombre produce de acuerdo con los materiales y la arquitectura de su raza. El medio ambiente puede ser un excitante a la producción, pero ésta no se realizará paso de acuerdo con él, sino con la estructura, con la naturaleza de la raza. Tal es el caso del hombre que vive en una raza diferente a la suya. El músico Albéniz, hijo de padres españoles, nacido y crecido en Camprodon, su producción es netamente española. Lo mismo se puede decir de Enrique Granados. Las obras de otra raza, por admirables y perfectas que sean, no llegan nunca a producir el estado emotivo de las obras de la raza propia, aunque sean inferiores a las de otras razas”.

«La Raza no es un asunto de mera voluntad. El hombre que pertenece a una raza tiene una estructura de la cual depende su función…El carácter distintivo fundamental de la raza es la “mentalidad”, o bien al decir: Las obras llamadas originales son de raza, el superhombre representa una concentración de los valores raciológicos. Todos los grandes hombres han sido raciales (pertenecientes a una raza clara). Por contra no existe una mentalidad mestiza de calidad ni ninguno de los genios o grandes hombres han sido mestizos…La eficacia individual y colectiva se realiza en base a lo interior. Toda perturbación que llegue al ritmo de la raza no crea nada de bueno. El mestizaje es evidentemente una perturbación. La psicología del mestizo es incapaz de asumir la unidad y viene a ser un número roto; una imposibilidad de llegar a ser un super-hombre«.

“En el siglo XVIII, simultáneamente Portugal y Cataluña se separaron de España. La raza portuguesa está menos diferenciada de la española que la raza catalana y por eso España hizo todo lo posible por retener en su poder a los catalanes, mientras, Portugal, con poco esfuerzo, recobraba la independencia.”

«El perfil de la cabeza, el índice cefálico, las conexiones de los huesos de la la cabeza, el pelaje y la estatura [que en catalán se dice alçada]. Esto en términos generales, ya que a veces otro carácter menos importante, como la ceja, puede él solo servir para diferenciar la mayoría de individuos de dos razas, como la española y la catalana: la primera de ceja corta, la otra de ceja larga.»

“Dos razas, la catalana y la española, de mentalidad tan opuesta, no es posible que se entiendan en asuntos primordiales. La discordia entre ambas razas es un fruto natural”

Cuando una raza está en vías de regenerarse y algunos de sus hombres notables desfallecen, la raza no tiene en cuenta la falla, sino la afirmación. Algunos de estos hombres, a causa de no existir un ambiente racial autóctono suelen acabar su vida girándose contra la propia mentalidad o las corrientes que de forma infantil la representan, y en este caso, la raza en lugar de seguirlos se apropia de la doctrina elaborada por tránsfugas y olvida la deserción. El recuerdo de los catalanes de Víctor Balaguer y Valentí Almirall se para en los últimos años de la vida de estos hombres.“

“…Si por el contrario, la mezcla de razas persiste, se origina un conflicto tanto más grande cuanto más numerosos son aquéllas. Yo no puedo concebir biológicamente, como individuo hijo de un prolongado mestizaje puede haber criterio estable; sano mentalidad ha de ser una confusión, cuando no una continua oposición.

 “La raza elimina poco a poco los cuerpos extraños de su legislación, talmente como un organismo expulsa de su cuerpo las substancias impropias que por error o imposición han penetrado en él”.

Las razas poseen una mentalidad particular y ellas son las únicas forjadores de cultura. Sin raza no hay cultura, y allí donde la población se encuentra mestizada, la ausencia cultural es absoluta.”

«En Cataluña misma, el carácter ‘pelirrojo’ se remonta seguramente a las invasiones nórdicas. Otro rasgo que también hemos observado, no tan general y muy atenuado, corresponde a la raza cavernícola de Grimaldi, del cuaternario antiguo…En la raza humana, la presencia de atávicos extranjeros es constante, de modo que la mezcla racial no sólo altera de inmediato el capital biológico de la raza cruzada, sino que al cabo, tras largo y penoso trabajo de absorción, siempre existe el peligro de que a cualquiera hora aparezca un extranjero en la intimidad de la familia fisiológica.»

“El tema de la tercera y última parte de esta obra, es mostrar que la raza informa la política. Siendo la cultura la finalidad de las razas, la política no puede menos que estar subordinada. Pero, ¿qué pasará en las poblaciones desrazadas? Estas estarán carentes de cultura y por ello su política, incapaz de despegar hasta la cultura, no rebasará la fase imperialista.”

“La política hasta ahora se creía motivada por ideales abstractos o por conveniencias inmediatas. La aplicación del principio racial en la política enseña, y el hecho es bien observable en procesos de gran envergadura, que las ideas a las que se han atribuido los cambios políticos han sido sólo accidentes y que la causa trascendental es la raza.”

El principio racial puede predecir la política del futuro, por cuanto cualquier manifestación humana está supeditada al conocimiento. El conocimiento alcanza en la raza la última etapa evolutiva y es ella exclusivamente la continuadora del progreso, mientras que las colectividades desrazadas o mestizas, habiendo destruido la evolución cognoscitiva normal no pueden, como las razas, contribuir a la cultura ni conseguir la política humanizada.”

Toda cosa valiosa es originada y presidida por la raza. Pues, el principio raciològico es universalmente aplicable.”

“La alteración en las razas vencedoras y en las razas vencidas, además de diferir por la proporción como se ha dicho, presenta otro carácter que hay que remarcar. Las razas vencedoras se llevan de las razas vencidas la selección, mientras que las razas vencidas incorporan los elementos inferiores, y en ocasiones los peores, de la raza vencedora. Es otra manera de hacer sentir los efectos del imperialismo.”

“Al tratarse de los caracteres esenciales, que nadie piense encontrar, a lo largo de este trabajo la conclusión de quien tiene el cerebro más gordo. Esto, entre catalanes y castellanos, sólo de pensar discutir ello, acusaría una supina ignorancia. No es cuestión de medir la potencia cerebral o cognoscitiva; la índole de este trabajo es señalar la diferente manera de entender las cosas, no el valor de las cosas que se estudian; el problema, pues, es psicológico

La psicología castellana es muy diferente de la psicología catalana; se podría decir que, a medida que el tiempo avanza, o, si se quiere, a medida que se caracterizan las dos almas, estas van separándose como los rayos de una rueda. Probablemente, en la prehistoria, las diferencias debían ser casi nulas; la vida variada debería engendrar diversa manera de apreciar las cosas. Aparentemente, el tipo medio catalán y castellano parece que no presente diferencias psicológicas, pero si las observaciones no son superficiales, las diferencias se encuentran de serie. En los hombres superiores de ambas razas, los creadores, o tipos representativos, que tienen que sacar la materia prima para su producción del fondo de la intimidad, y siendo esta diversa en las dos razas, las diferencias resultan marcadamente ostensibles.”

“Este tipo de civilización prevalente, al que se refiere Unamuno, no es dependiente de la política, sino de la forma de comprender la vida. Castilla no ha producido más que hombres religiosos; los grandes místicos son exclusivamente castellanos; y no es el misticismo esto que prevalece en el mundo, sino el pensamiento europeo. A este pensamiento, o sea a la civilización, la ciencia, el progreso y el trabajo, Catalunya ha aportado su modesta colaboración; y si no se la ha llevado más, ha sido porque la mentalidad catalana es que carece de los instrumentos de elaboración. La inadaptabilidad castellana, el querer mantener este imposible ideal, tal vez ha sido debido a la decadencia de dicho pueblo, de que la magrana imperial hispánica fuera desgranando, no restando hoy más que su esqueleto. En cambio, la conducta imperial catalana, adaptándose siempre a una espera de libertad, produjo resultados muy diferentes de la política castellana. La historia de la decadencia española, o, para hablar con más propiedad, de la hegemonía castellana, no es el error de un gobierno ni de un monarca, es decir, algo transitorio, sino la constancia del alma castellana que quiere actuar dominante, no respetando. Es por eso que el descubrimiento de América, a la que contribuyó Cataluña, a pesar de no estar ligadas Cataluña y Castilla más que con la unión personal de los reyes, fue considerada como una conquista exclusivamente castellana, privando a los catalanes hasta el siglo XVIII de mercadear con el Nuevo mundo. No; los castellanos no han querido saber nada del contenido de ideas extrañas a sus pensamientos, a pesar de esta tozudez significará pérdidas importantísimas. No reprochamos cosas que la historia ha juzgado; recordemos sólo que se encontró tarea mucho más fácil enviar doscientos mil hombres en Cuba, que no enterarse y conceder esto que los cubanos deseaban y que los catalanes tan bien comprendían. Los castellanos pasarían por todo, menos por una cosa: revisar ideas. Pero, ¿es que los castellanos saben de las ideas? no; los anima solamente una loca fe religiosa, y esto ha sido, y eso es, lo será toda la vida. Más acá y más allá de este superfanatismo, nada les interesa; la vida íntima del castellano es puramente religiosa.”

En efecto, los castellanos no se han distinguido en la ciencia ni en la filosofía. Cuando el castellano ha pensado, lo ha hecho glosando la filosofía ajena. A la Edad media, la filosofía escolástica, en esto que menos tenía de griega, en las virtualidades, es decir, creencia, metafísica; en el siglo pasado era el krausismo el tema filosófico. La ciencia también se puede leer sin un solo nombre castellano. Así Ramon y Cajal: Ramón no es un nombre castellano; y Cajal, es el Caxal tan abundante entre los ciudadanos honrados de Barcelona. No existe ni ha existido una filosofía y una ciencia castellanas, como existe una pintura y una literatura castellanas.”

“Cataluña al realizar la tarea de liberar al pueblo español, se asegura su propia libertad. Cataluña sólo podrá ser libre si es libre el pueblo español, es decir, que España deje de ser imperialista. Es necesario, pues, dar ocupación a los españoles en su misma casa, repartirles las tierras. Es necesario darles un sistema político de conformidad a sus factores psíquicos, es decir, hacerlos prácticamente comunistas. Es necesario darles un mito, Lenin, partidario de la independencia de los pueblos que quieren ser libres”

Los filósofos catalanes son muy europeos…”

“Pero los filósofos catalanes no se echan a la metafísica, sino que casi todos ellos han sido a la vez hombres de ciencia. El metafísico puro odia instintivamente la fenomenología material, y es amigo, sobre todo, de la frase y del texto faltos de luces y de facilidades; aquí, el lenguaje enredado y las ideas oscuras de los metafísicos, cualidades estas que la raza catalana las repugna espontáneamente…”

La vida para los catalanes no es una preocupación continua por el otro mundo; es una lucha por triunfar en este. Si los catalanes en esta lucha no se han hecho remarcar, esto obedece a que hace cinco siglos que están excluidos de la función política o dirección del Estado; pero ellos, por su propio esfuerzo, utilizando las armas que la civilización que hoy prevalece ofrece, volverán a remontar y serán por fin vistos en Europa. Pocos años antes los catalanes no tenían más que una bandera tejida de recuerdos; hoy, en los pliegos de su bandera hay un ideal, que no es un programa escrito, sino el alma catalana hecha voluntad.”

ASÍ ENSALZAN SUS PALABRAS Y SUS ACTOS LOS PODERES PÚBLICOS:

Calle Pere Martir Rossell Vilar, Olot (Girona)

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