Pompeu Gener

Pompeu Gener Babot​ (Barcelona, 1846 o 1848 o 1850-Barcelona, 14 de noviembre de 1920) fue publicista y dramaturgo.

Representante de la componente etnicista del nacionalismo catalán, se embarcó en un intento de conectar el nacionalismo catalán con fundamentos «científicos».​ Su enfoque, que combinaba el positivismo con el evolucionismo,​ le condujo al darwinismo social. ​ De acuerdo con Gonzalo Álvarez Chillida, interpretó la realidad de España «en clave de racismo ario».​

El Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona conserva una parte del fondo personal de Pompeyo Gener, integrado por documentación para sus memorias, trabajos periodísticos, manuscritos de teatro y correspondencia.

SUS FRASES:

En su obra más famosa,Heregias (1887), se contienen los siguientes párrafos:

“… de los estudios etnográficos, geográficos, climatológicos e históricos, (Cataluña) resulta ser una nación por la fusión de razas arias casi en su totalidad. Con un medio ambiente especial, con un pasado glorioso, con tradiciones propias, con una lengua literaria que ha dado grandes obras maestras, reinando sobre todo el Mediterráneo. Por tanto [los catalanistas] apoyan su aspiración a la autonomía, no sólo en el pasado histórico, sino en algo más hondo, en la raza, en la diferenciación antropológica, en la psicología y la lingüística, en el medio ambiente y en la directriz de la evolución, según el genio de la nacionalidad catalana, cuyas lineaciones una inducción seria determina. (…) Quisiéramos organizar Cataluña conforme el carácter que nos da la raza, el clima, la vegetación, la situación geográfica y las altas tradiciones de las edades pasadas, todo en armonía con el movimiento general de la civilización europea, con un gran esplendor de arte, de ciencia, de filosofía y de manifestaciones vitales”.

En España, la población puede dividirse en dos razas. La aria (celta, grecolatina, goda) o sea del Ebro al Pirineo; y la que ocupa del Ebro al Estrecho, que, en su mayor parte, no es aria sino semita, presemita y aun mongólica [gitana].”

Vamos dudando hace ya algún tiempo que la mayoría de España sea capaz de progreso à la moderna. Sólo las provincias del Norte y del Nordeste hemos visto verdaderos elementos, en raza, y en la organización del país, que permita esperar el desarrollo de una cultura como la de las naciones indogermánicas de origen. En el centro y en el Sur, exceptuando varias individualidades, hemos notado que, por desgracia, predomina demasiado el elemento semítico, y más aún el presemítico o bereber con todas sus cualidades: la morosidad, la mala administración, el desprecio del tiempo y de la vida, el caciquismo, la hipérbole en todo, la dureza y la falta de medios tonos en la expresión, la adoración del verbo.”

“[la raza que] proporciona la mayoría de funcionarios, de adeptos, y de gente que acata y sufre resignada esa máquina dificultativa del funcionamiento administrativo-gubernamental, es la raza del Ebro al Estrecho de Gibraltar, castellanos, andaluces, extremeños, murcianos etc.”

Lo que caracteriza, pues, a las razas en el sentido sociológico de la palabra es una fisiología, y aún más, una psicología común, pues las que encontramos en la historia son sólo un mero producto de adaptación.”

“La raza castellana, en la que la falta de oxígeno y de presión atmosférica; la mala alimentación y las conocidas influencias semíticas y presemíticas (los andaluces), determinarían una lengua impropia para la gran literatura.”

“La inferioridad de la raza castellana provendrá de los elementos étnicos , pero también del excesivo calor, las alturas yermas, los terremotos de ciertas comarcas, y sobre todo la sequedad del suelo. La atmósfera de Madrid es pobre en helio y argón, y en sus aguas faltan el krypton, el neón y el xenón, por lo que debería dejar de ser la capital de España. En definitiva, los catalanes conocemos que somos arios europeos, y que como hombres, valemos más en el camino al superhombre”.

España mira hacia abajo. Lo que aquí priva son las degeneraciones de esos elementos inferiores importados del Asia y del África. Ellos son los que predominan, ellos son los indispensables para ocupar los puestos elevados, para formar parte de una aristocracia política y literaria que las más de las veces solo es de la inferioridad. Diríase que al echar a los moros, los astures y los castellanos viejos a medida que avanzaban iban siendo presa del espíritu africano. Los sarracenos perdían pero ganaban influencia (…). Nosotros que somos indogermánicos, de origen y de corazón, no podemos sufrir la preponderancia de tales elementos de razas inferiores.”

“Soñamos con el imperio intelectual y moral mediterráneo, por nuestra influencia sobre las restantes naciones latinas, sin ser desviados por las durezas e ignorancias castellanas…nuestro patriotismo es de patria superior

El problema está entablado entre la España Lemosina, Aria de origen y por tanto evolutiva, y la España Castellana, cuyos elementos Presemíticos y Semíticos, triunfando sobre los Arios, la han paralizado, haciéndola vivir sólo de cosas que ya pasaron.”

(*Lengua lemosina” = lengua catalana).

El suelo, con su estructura geológica, su vegetación, sus animales propios, la atmósfera, las aguas que él contiene o que lo limitan, en una palabra el medio ambiente en el sentido físico de la palabra, constituye el molde que da forma o cohesión a la raza o razas que van a establecerse en un país.”

Hay demasiada sangre semítica y bereber esparramada por la península para que pueda generalizarse en la mayoría de sus pueblos la ciencia moderna, para que adquieran una conducta conforme a las universales relaciones de la Naturaleza, para que abandonen el pensamiento con ideas absolutas, o solo con palabras. […] España está paralizada por la necrosis producida por la sangre de razas inferiores como la Semítica, la Bereber y la Mongólica, y por espurgo que en sus razas fuertes hizo la inquisición y el Trono, seleccionando todos lo que pensaban, dejando apenas como residuo más que fanáticos, serviles e imbéciles. La comprensión de la inteligencia ha producido aquí una parálisis agitante. Del Sud al Ebro los efectos son terribles; en Madrid la alteración morbosa es tal que casi todo su organismo es un cuerpo extraño al general organismo europeo. Y desgraciadamente la enfermedad ha vadeado ya el Ebro, haciendo terrible presa en las viriles razas del norte de la Península.”

“Así la actividad del pueblo catalán se dirigió toda entera a fomentar ese elemento de inferioridad que lleva consigo desde que se lo comunicaron los fenicios: el comercio. Así esta función que constituye el fondo del pueblo judaico pasó a constituir el suyo. / Sin príncipes de su sangre, proscrita su lengua de las altas esferas y de los usos elevados, sus nobles obligados a declararse títulos de Castilla, o a ser desposeídos, subordinados sin talentos al servicio del rey de España, y a ser fiscalizados por un clero feroz, reprimida toda manifestación de libertad y aún de desarrollo, muerta en fin toda actividad superior, el tráfico lo absorbió todo. […] La feroz tiranía política que pesó sobre el catalán, durante siglo y medio, contribuyó a que fuera semejándose al judío; el esclavo, forzadamente es egoísta y astuto. Así el escaso fondo de semitismo que hubiera en el pueblo catalán, triunfó del ario y se sobrepuso. El atavismo fue motivado por la agrupación, y pronto no hubo inferioridad practicada en la antigüedad allá en Ascalón, en Biblos o en Cartago, que no repercutiera en nuestros puertos de Levante.”

Así, conviene a los centrales el socialismo nivelador, la democracia unitaria, que prepara la raza de proletarios habladores y pobres de voluntad, hábiles, pero que tienen la necesidad de quien les dirija y les mande, de jefes, de amo, de una u otra forma; en una palabra, una raza de esclavos en el sentido más profundo de la palabra. Y, en cambio en Cataluña y sintetizada ésta por los Supernacionales, la tendencia es diametralmente opuesta. El ciudadano tiende a robustecer su yo. El obrero es ácrata. En nuestra raza abundan los individuos diferenciados; los de excepción, y el hombre es cada día más fuerte, más vital y más rico de dinero, y de inteligencia que es más, cual nunca lo haya sido hasta el presente, gracias a la falta de prejuicios nacionales, gracias a su comunicación con todo lo notable de las demás naciones, gracias a la enorme multiplicidad de pensamiento y de práctica, de arte e industria.”

«Ni Madrid ni el centro de las Castillas son lugares a propósito para la capital de una nación civilizada. La inteligencia tiene que funcionar mal por la deficiente nutrición del cerebro. Así todas las concepciones que de allí nos vienen son raquíticas.«

Los ojos negros de los catalanes no son del negro que en los demás pueblos de España”.

“Conocemos que somos Arios europeos y que como hombres valemos más en el camino del Superhombre. “

“El proverbio más verdadero del país es el que dice que cada catalán tiene un rey en el cuerpo

En esta parte de España no se come, no se ríe no hay altas expresiones del espíritu. En cambio, se reza mecánicamente, se roba y se cumplen venganzas, y hay puñaladas por una friolera. Todo se cura con sangre en la España castellana.”

El mal de España viene de que la raza que emprendió la unificación fuera la castellana”.

Esa raza de mongólicos, proveedora de funcionarios castellanos, andaluces, extremeños, murcianos, etc…”

«Lo que hay desparramado por toda la Península es una psicología semítica dominándolo todo (…) un atavismo de raza de fondo africano (…) por lo que muchas de las provincias españolas son refractarias a la civilización occidental moderna”.

“Así cada raza se legislaría para su gobierno particular, según sus usos, aptitudes y necesidades (…) y si así y todo, España no progresaba y volvía a continuar con su antigua decadencia, sólo quedaría el recurso de marcharse de ella a los que aquí nacieran con aptitudes para la civilización a la moderna”

En su obra “La muerte y el diablo: historia y filosofía de las dos negaciones supremas” (1883) escribe:

El hebreo es el esclavo por naturaleza

“La raza (catalana) continuamente cruzada con otras europeas, se ha mejorado. Los cruces con razas afines superiores pertenecientes al mismo grupo se sabe que son altamente beneficiosos. Al contrario, con razas inferiores, de otros grupos divergentes, dan productos híbridos, estériles. Todas las observaciones que hemos hecho, así etnográficas como filológicas y geográficas nos indican que la energía, el vigor y la dureza de la literatura catalana provienen de la raza y del medio. Los elementos de la raza catalana son, prescindiendo del elemento autóctono primitivo, el celta, el griego, el romano, el godo y por fin el franco. Razas fuertes, inteligentes, enérgicas.”

En “Los supernacionales de Cataluña”, Vida Nueva (1900), expresa lo siguiente:

“El Gobierno de los Superiores, de los Geniales, hete aquí a lo que obedecemos. Somos ‘aristárquicos’. […] Los predilectos de la Naturaleza. Los escogidos de la inteligencia, han de conducir a la masa en pro de ella misma. […] Por esto rechazamos y pedimos que entierren estos restos insepultos de esta España negra, que se formó en pro de un trono opresor extranjero y de una religión de muerte; anhelamos la formación de otra España según las libres y fuertes tradiciones de los diversos pueblos. Que cada nación que en ella coexiste por razas se manifieste y se organice para su superior desenvolvimiento. En esta Nueva España, Cataluña marchará sola avanzando, para llegar a ser el centro de una República aristárquica mediterránea, porque nos sentimos profundamente europeos, y no queremos morirnos vegetando en el pudridero de los sepulcros. No somos separatistas. Marchamos mirando hacia adelante, hacia Europa, en todo caso, los separatistas no serán los que se queden atrás, mirando hacia África.”

«…Porque Cataluña ha estudiado su ascendencia y ha visto que su raza derivaba de razas superiores a la de los que la dominaban

«Nosotros, los Supranacionales, hoy sin patria, nos consideramos inactuales (…) nos sentimos arios. Trabajamos con fe para las generaciones futuras y tendemos a abreviar el tiempo».

«En Madrid la inteligencia tiene que funcionar mal por fuerza produciendo una raza inferior».

Presentació”, Revista Joventut, I/5, 15 de marzo de 1900, p. 2:

“Creemos que nuestro pueblo es de una raza superior a la de la mayoría de los que forman España. Sabemos por la ciencia que somos arios; bien por los autóctonos Celtas; bien por los Griegos, Romanos, Visigodos, Ostrogodos, Francos y otros que vinieron; y por tanto, queremos ser dignos descendientes de razas tan nobles […] También tenderemos a expulsar todo aquello que nos fue importado de los semitas del otro lado del Ebro: costumbres de moros fatalistas “.

Recorts y esperançes”, Joventut, VI/257, 12 de enero de 1905, pp. 26‐27:

Soñamos con un imperio intelectual y moral mediterráneo, por nuestra influencia sobre las restantes Naciones latinas, sin ser desviados ni por las durezas e ignorancias castellanas, ni por aquellas corrientes frías nórdicas que nos invaden con fantasmas de ideas pálidas, anémicas, de consciencia vacilante. Nada de eso. Nuestro patriotismo es de Patria superior, pero con carácter propio como los griegos, que fueron los primeros sin dejar de ser muy helénicos. Los demás pueblos de España ya nos seguirán, si quieren o si pueden y, si no, peor para ellos. Tal es nuestro cometido.”

ASÍ ENSALZAN SUS PALABRAS Y SUS ACTOS LOS PODERES PÚBLICOS:

Plaza Pompeu Gener, en La Barceloneta, CP 08003, Barcelona

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