Vandellós i Solà 

Josep Anton Vandellós i Solà (Figueres (Girona) 1899 – Ithaca, Nueva York, EE.UU., 1950). Fue abogado y economista. Creador del Servicio Central de Estadística de la Generalitat de Cataluña (1934). Trabajó en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como experto en asuntos económicos (1950).

SUS FRASES:

En 1932 hizo público un manifiesto, que recibió el apoyo de miembros destacados del Institut d’Estudis Catalans, en el que se oponía a la mezcla de los catalanes puros con los inmigrantes pobres llegados de otros puntos de España. La misma tesis la defendió en su libro “La inmigració a Catalunya”, publicado en 1935, y en la obra divulgativa derivada de la anterior titulada “Catalunya, poble decadent”, de ese mismo año. En estas obras se refería al tren que traía emigrantes desde el sur de España como el “Transmiserià” (nombre derivado del Transiberiano, al que Vandellós había dedicado varios artículos después de haber viajado en él durante su visita a la Unión Soviética).

Suscribió y fue el principal redactor del manifiesto “Per la conservació de la raça catalana” publicado el sábado 12 de mayo de 1934. En el mismo los firmantes proponían crear una “Societat Catalana d’Eugènica” (sociedad catalana de eugénica) que decidiera cómo perfeccionar la “raza catalana” y preservarla de la contaminación del resto de pueblos españoles. Fue fundador y Secretario General de dicha Sociedad Catalana de Eugénica:

Por la Conservación de la raza catalana:

«Ahora que Cataluña vuelve a recobrar su personalidad política y tiene delante de ella nuevas responsabilidades, se debe procurar que toda la estructuración social y económica de nuestro pueblo se base firmemente sobre una población creciente y sana, homogénea en cuanto al sentimiento patriótico y con una clara visión de los destinos de nuestra patria. La población catalana atraviesa, sin embargo, un período muy crítico similar, en cierto modo, a lo que se producía en los países decadentes políticamente o económicamente que fueron trabajados profundamente por todas las maldades de la última guerra mundial, pero con raíces más profundas para que nuestro descenso demográfico ya venga de lejos y ofrezca en algunos lugares de Cataluña caracteres esencialmente graves que pueden hacer pensar en transformación o retroceso de la capacidad genética. Junto a esta posible causa de carácter constitucional está todo el problema de la limitación de los nacimientos con graves consecuencias de carácter fisiológico, moral, económico, social y hasta quizás político.

Para compensar el desequilibrio entre los nuevos contingentes humanos que producimos y los que necesitamos para llevar adelante nuestras actividades, debemos acudir forzosamente a la inmigración forastera difícilmente controlable porque, suponiendo que fuera posible limitar el número de los recién llegados de acuerdo con las necesidades de cada momento, ya no lo sería poder efectuar una elección cualitativa. Pero, aunque no pudiéramos vigilar o dirigir la mezcla de razas en el sentido político de la palabra, al menos no deberíamos permanecer desprevenidos ante las posibles consecuencias de aquella. Aun en el caso extremo de que los catalanes, digamos autóctonos, debieran quedar en franca minoría en un futuro más o menos próximo, deberíamos ver cuáles serán las características de los nuevos catalanes descendientes de inmigrantes o producto de mezcla.

Fuera incomprensible que las actuales generaciones que se encuentran en el momento crucial cuando puede empezar a comprobar una transformación esencial de nuestra raza no se decidieran a emprender un estudio de este experimento de tanta trascendencia para la Cataluña de mañana. Biólogos, higienistas, antropólogos, historiadores, demógrafos, economistas, sociólogos y juristas deben colaborar en esta tarea humanitaria y patriótica de sentar las bases científicas de una política catalana de la población. Creen los que firman esta llamada que es de urgente consideración ir a la recopilación de voluntades en una Sociedad Catalana de Eugénica que analice las numerosas cuestiones y los diferentes problemas de todo orden y urgente resolución que conlleva la situación, que brevemente se ha expuesto, para la vida catalana y lo haga con relación a los estudios que puedan efectuar los otros pueblos peninsulares y los otros países. También debería coordinar la búsqueda de los adecuados medios de defensa de nuestra raza con las obligaciones internacionales que se derivan de los convenios de la Sociedad de Nacionales, que el Gobierno de la Generalidad debe hacer cumplir.

Todos los que simpaticen con esta iniciativa pueden dirigirse al Instituto de Investigaciones Económicas (Laietana, núm. 18, quinto), para que sean convocados oportunamente a la reunión de constitución de la Sociedad Catalana de Eugénica.«

Jaume Alcober; J. M. Batista i Roca; J. M. Bellido; J. Calicó; Albert del Castillo; Leandre Cervera; Pompeu Fabra; J. M. Girona i Cuyàs; F. Masponç i Anglasell; E. Mira; P. Nubiola; Antoni Peyri; Jaume Pi i Sunyer; H. Puig i Sais; J. de C. Serra-Ràfols; Anfós Trias i Maixenes; J. A. Vandellós; Salvador Vives.

Sábado, 12 de mayo de 1934”

En sus libros “La inmigració a Catalunya” (1935) y “Catalunya, poble decadent” (1935) expresó lo siguiente:

«Suponiendo que todos los inmigrantes llegaran a catalanizarse, podría darse el caso de que Cataluña defendiera sus aspiraciones con más fuerza que ahora y quizás con más éxito; pero, indudablemente, aquellas aspiraciones no serían las mismas que sentimos nosotros. Podría darse el caso dentro de algunas generaciones que Cataluña fuera poblada por una gente más patriota que ahora, que se llamaran catalanes, pero que no lo fueran sino de nombre para que los descendientes de los forasteros habrían alcanzado la mayoría y tomado el mando.”

 “En primer lugar hay que preguntarse si esta invasión pacífica no puede ser contrarrestada por la capacidad de crecimiento de los catalanes, esto es, si nosotros somos capaces de mantener nuestra población y hacerla crecer por los medios naturales sin recurrir a una transfusión de sangre foránea.”

Aunque las diferencias entre un catalán y un almeriense no son muy pronunciadas, es evidente que existen, no solo desde un punto de vista físico sino también en los que hace referencia a los caracteres psíquicos, al conjunto cultural que es el depósito de las generaciones anteriores y que regula las reacciones de los individuos ante las obligaciones sociales. Tiene mucha importancia para el futuro de Cataluña poder conocer el resultado de esta mezcla entre un conjunto étnico como el nuestro, aparentemente bien conservado y alimentado más que suficientemente, y uno diferente como el murciano-almeriense, que no se puede negar que presenta una depauperación física”.

 “La decadencia demográfica de Cataluña y la llegada de inmigrantes: Resumiendo todo lo que acabamos de exponer, resulta que Cataluña se encuentra en plena decadencia demográfica y que si no fuera por esta especie de capa de barniz de juventud que los elementos recién llegados dan a nuestro pueblo y que esconde nuestra decrepitud colectiva , esta se manifestaría en tanta intensidad que sería un motivo de preocupación general…La restricción de nacimientos y el aumento de la inmigración pueden hacer variar la composición racial de nuestra tierra, con todo lo que significa para la lengua, la cultura, la economía y los problemas sociales. No creemos que puedan encontrarse muchos casos como el de Cataluña, en plena eficiencia productiva con una verdadera hambre de hombres y, en cambio, con el máximo de desnatalidad”.

«Si Cataluña tuviera fronteras, la presión de fuera llegaría a romperlas y produciría una invasión violenta. Como no tiene, la invasión pacífica tiene lugar cada día y un ejército forastero de 20.000 a 25.000 hombres viene cada año a aumentar el contingente ajeno»,

«No se puede creer que las diferencias entre ambos pueblos sean solo por la lengua, dado que ha habido largos periodos de tiempo en que el catalán estaba casi abandonado, pero los mismos que lo dejaban de usar tenían una forma de ver las cosas muy distintas a la del resto de los españoles»

«La cultura es aparentemente intercambiable, pero más bien parece que no se puede adquirir de forma absoluta, sino que solo se asimilan algunos componentes, y otros se sobreponen a las costumbres, creencias y convicciones de la raza o pueblo que adquiere la cultura de otro, sea por guerra, conquista, comercio».

«al principio fueron mallorquines y valencianos los que aportaron a Cataluña la población que le faltaba, después aragoneses y ahora andaluces y murcianos…si nos preocupa como catalanistas el patrimonio cultural y espiritual de nuestro pueblo, la cultura y el carácter de nuestra gente y nos debe hacer meditar sobre esta transformación de Cataluña en una especie de pequeños Estados Unidos, con todas las ventajas e inconvenientes que esto comporta… no conviene ni a Cataluña ni a España y al renacimiento castellano que se intente borrar las diferencias digamos raciales que mantienen vivo el sentimiento nacional en Cataluña”.

Tratará de resolver la contradicción entre la necesidad puramente económica de contar con ese «ejército forastero» y la amenaza que la «invasión» representa para «la continuidad de la población catalana con las características que la han diferenciado de las demás y nos han proporcionado una historia y una cultura que no hemos de dejar que se pierda«. “Esta invasión pacífica formada principalmente por gente no catalana puede poner en peligro el patrimonio espiritual de nuestro pueblo, la cultura y el carácter de nuestra gente”.

El único modo de evitar la extinción de la raza catalana era, lamentablemente, su cruce con los emigrantes llegados de otras zonas de España para trabajar en la industria local, aun a pesar de la posibilidad de la constitución de una Cataluña con  “un tipo de hombre de cualidades raciales inferiores a causa de la asimilación de los elementos de la inmigración”.Pero hasta para la coyunda hay clases, pues aunque consideraba a los aragoneses un poco brutos, “Lo que se pueda perder en agilidad mental se gana en tenacidad. El verdadero problema lo constituyen los sur-levantinos.”

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