Miquel Badia

Miquel Badia i Capell (Torregrosa, Lleida, 10 de marzo de 1906-Barcelona, 28 de abril del 1936).

Fue un activista político que militó en el partido Estat Català, y fue uno de los fundadores de su facción armada denominada “Bandera Negra”.

El 26 de mayo de 1925 participó en un atentado frustrado contra Alfonso XIII, siendo una de las acciones de «Bandera Negra» que ha pasado a la posteridad siendo conocido como el «Complot del Garraf» (26 de mayo de 1925), cuando Miquel Badia y otros ocho separatistas (entre los que se encontraba Deogràcies Civit y Marcel·li Perelló) trataron de volar el túnel de la línea ferroviaria cerca de Sitges, al paso del tren en el que viajaba el Rey Alfonso XIII, de camino a Barcelona. Según admitió el propio Badia, “la acción era de dominio público entre muchos militantes de Estat Catalá” y quizás, por ello, la policía supo abortar el atentado a partir de una delación.

Los ocho ejecutores acabaron detenidos y en el banquillo de los acusados. En el momento de su detención Miquel Badia estaba trabajando en una farmacia y portaba una pistola Parabellum cargada y tres cargadores más. Según parece, el tiempo que pasó Badia en los calabozos -y más tarde en la Modelo- a la espera de juicio fue para él un auténtico tormento (llegó a declararse en huelga de hambre), y le marcaría el resto de su vida. Tras el juicio, Miquel Badia fue condenado a 12 años de cárcel de los que cumpliría cinco en los penales de Alcalà de Henares y Ocaña, prisiones de las que trató de fugarse sin éxito en alguna ocasión.

El fracaso del «Complot del Garraf» significó la disolución temporal de los Escamots, que no se reorganizarían hasta dos años después. Según algunos conocidos de Badia, durante su permanencia en prisión “se convirtió en una persona sociopática, que había perdido parte de la razón con un desprecio claro por la vida”.

Transcurridos dos meses desde la proclamación de la II República, los miembros más radicales de Estat Catalá se mostraron públicamente contrarios a la formación gubernamental de Macià. Además, seguía su camino el grupo extremo de Cardona, «Nosaltres Sols!», que en ningún momento rindió pleitesía al President e incluso se postuló en contra del nuevo Estatut d’Autonomia (que se aprobaría en setiembre de 1932). Se formaba el grupo «Elements d’Estat Català» con algunos de los encausados por el «Complot del Garraf» pero sin Miquel Badia, quien había visto en Macià el líder romántico que tanto requería su espíritu, o, bien porque, simplemente le nombró jefe de su guarda personal (24 de abril de 1931) con un sueldo de 3.000 pesetas mensuales. Macià eligió a Badia después de que Jaume Compte (quien más tarde saldría de EC para fundar el Partit Català Proletari de inspiración marxista) le dijera “el hombre más valiente, el de más cojones ya lo tiene en su escolta personal: Miquel Badia”. Era la primera referencia pública a las agallas y bravura de Badia (y quizás a la crueldad y ferocidad del personaje), que más tarde le valdría el sobrenombre de “Capità Collons”.

En diciembre de 1933 fue designado Secretario de Orden Público de la Generalidad de Cataluña, y en marzo de 1934 pasó a ser jefe superior de los servicios técnicos de la Comisaría General de Orden Público de la Generalidad (cargo equivalente al de jefe superior de la policía en Cataluña). Desde ese cargo institucional fue cómplice del pistolerismo antisindical utilizando la violencia contra los sindicatos y permitiendo también el uso de la misma por parte de la patronal nacionalista catalana. Se destacó por la dureza de sus ataques (tanto desde su cargo de jefe de la policía como en su papel de organizador de las brigadas paramilitares) contra sindicalistas violentos de la FAI, lo que en aquel tiempo le mereció el apodo de “Capità Collons”. Durante su etapa como jefe superior de la policía en Cataluña se ganó fama de represor de anarquistas.

Durante el mismo periodo (1933-1934) organizó las milicias paramilitares de las JEREC (Juventudes d’Esquerra Republicana-Estat Català), los «Escamots«.

El 10 de septiembre de 1934, policías a las órdenes directas de Badia entraron en la sala del Palacio de Justicia de Barcelona durante el juicio por desobediencia que se celebraba contra el abogado nacionalista Josep Maria Xammar, amigo personal de Badia. El presidente del tribunal fue golpeado y los policías se llevaron detenido al fiscal que mantenía la acusación, Manuel Sancho. A raíz de ese hecho, que provocó la huelga de los fiscales de Cataluña, Miquel Badia fue forzado a dimitir y sus relaciones con Companys siguieron empeorando. Según la narración del proceso judicial contra Xammar, la fuga acordada con Badia al final no se llevó a cabo y el juicio se celebró como estaba previsto convirtiéndose en un auténtico circo, en el que incluso el presidente del Tribunal, Luis Emperador fue agredido con un pisapapeles y el fiscal Sancho recibió un bofetón. El espectáculo -representado en una sala a reventar con más de doscientos asistentes que asaltaron la tribuna- finalizó cuando el Capità Collons se decidió a desalojar la sala y detener al fiscal por alterador del orden público. Cinco horas después, tras tomarle declaración en la comisaría, el fiscal Sancho quedó en libertad. Las crónicas narran que la sala estaba llena. Cuando se escuchó la sentencia, un “Visca Catalunya!” evolucionó en disturbios y lanzamiento de objetos a los magistrados. Miquel Bahía, a cargo de la seguridad del tribunal, dejó hacer, y se involucró personalmente en una virulenta disputa con el fiscal, a quien hace detener finalmente. Los hechos forzaron su destitución como jefe de la policía, ya que tres días después Lluis Companys le apartó de la Comisaría de Orden Público.

Fue uno de los organizadores de la proclamación del Estado catalán en octubre de 1934 (golpe de estado de Lluís Companys).

Tras las elecciones de febrero de 1936 y el triunfo del Frente Popular en España se dedicó a la reorganización de las juventudes paramilitares de Estat Català.

El 28 de abril de 1936, a las tres y media de la tarde, fue asesinado junto con su hermano Josep Badia en la calle de Muntaner de Barcelona​ por miembros de la FAI como represalia por su anterior campaña de asesinatos contra miembros del anarquismo catalán.

Funeral de los hermanos Badía (1936)

El «Capitán Cojones» dejó una estela de muerte y represión en nombre del independentismo más extremista”. Así lo afirma el historiador Agustín Guillamón en « Justo Bueno (1907-1944)», un dossier en el que desvela que el pequeño de los Badía «había destacado por usar habitualmente la fuerza pública contra los huelguistas y por torturar sistemáticamente a los sindicalistas detenidos, incluso con simulacros de fusilamiento».

El ‘Capità Collons’ era un jefe de la policía de Barcelona que tenía atravesados a los anarquistas. Cuando apresaba a uno, sólo para divertirse, lo conducía ante un muro de la Via Layetana de Barcelona y le anunciaba que lo iba a matar. Le quitaba la camisa y lo ponía cara a la pared. Entonces el ‘Capità Collons’ disparaba por encima de su cabeza y uno de sus compinches lanzaba piedrecitas a la espalda del preso. El Capitán Cojones lo hacía sólo para humillar y reírse de los anarquistas, pero las víctimas a menudo se desmayaban de miedo. Cuentan que alguno de esos presos acabó perdiendo la cabeza por culpa de ese trauma.

Según el fraile e historiador Pere Sanahuja “en octubre de 1934, a Francisco Ascaso (uno de los máximos representantes del anarcosindicalismo español) lo torturan y a Buenaventura Durruti (sindicalista y revolucionario anarquista) lo detienen -junto con otros compañeros- por orden expresa de Josep Dencàs y Miquel Badia”.

Sanahuja también dejó escrito que Carles Pi i Sunyer (ERC) hablada de una “guerra a muerte”, y que “testigos coetáneos hablaron de prácticas prohibidas en un estado democrático y de derecho”. Sanahuja insiste sobre estas prácticas y los procedimientos perpetrados por Dencàs y Badia, denunciados desde líneas muy diversas.

En esa misma época, el corresponsal del diario madrileño El Debate, Enrique de Angulo, definía a Miquel Badia como “un hombre siniestro y sanguinario que somete a mortales torturas a sus prisioneros de la FAI”. Y es que una de las leyendas sobre Miquel Badia relata como el de Torregrossa se divertía con sus detenidos poniéndolos de espaldas a la pared en la Jefatura de Policía de Vía Layentana y disparando al aire, mientras un colaborador suyo les tiraba piedras a la espalda cuando sonaba la detonación. Muchas de estas personas, que creían haber sido alcanzadas por el impacto, se desmayaban y algunas otras llegaron a perder la cabeza por el trauma.

Su barbarie, sin embargo, empezó en 1932. Y es que, ese fue el momento en que empezó a organizar los «Escamots» bajo el mando de Josep Dencás. Una organización que cobró importancia pocos años después. «El binomio Dencás-Badía, desde principios de 1934, había instaurado en el departamento de Gobernación de la Generalidad un aparato de represión y persecución obrera y anticenetista, que usaba métodos fascistas y racistas», señala, en este caso, Guillamón.

Escamots de las Joventuts d’Esquerra Republicana i Estat Català (JEREC) que van a desfilar por Barcelona en 1933

SUS FRASES:

Miquel Badia organizó a través de la organización juvenil de Estat Català las jornadas atléticas del 22 de octubre de 1933. La cita ha pasado a la historia por la desfilada de corte fascista de centenares de Escamots uniformados por la avenida de Maria Cristina hasta Montjuic, donde se congregó un grupúsculo de atletas en una especie de Juegos Olímpicos catalanes que no tenían otro objetivo que demostrar la fuerza de las JEREC ante el todo Barcelona:

Desfile de Escamots de las Joventuts d’Esquerra Republicana i Estat Català (JEREC). Barcelona 22-10-1933

La coordinación de las pruebas atléticas corrió a cargo de Josep Badia, el hermano mayor de la familia. En palabras del aparato del partido, las jornadas servirían para conseguir “una juventud fuerte físicamente e intelectualmente preparada”. Incluso el president Macià acudió a la cita acompañado por algunos líderes de ERC.

Ese día Miquel Badia dijo lo siguiente:

“¿Fascistas nosotros? No son ellos los que deben decir lo que somos. No queremos otra cosa que lo que quiere el pueblo (…) mientras sea la voluntad de la mayoría del pueblo, defenderemos esta voluntad”.

Ochenta años después, en un homenaje a los difuntos hermanos Badia, el presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, comentó:

Lo último que debe preocuparnos es que nos llamen fascistas”.

ASÍ ENSALZAN SUS PALABRAS Y SUS ACTOS LOS PODERES PÚBLICOS:

Así, en 2013, acto de homenaje a los hermanos Badia contó con las intervenciones del director del Borne Centro Cultural, Quim Torra, y del presidente de ERC, Oriol Junqueras. Ambos elogiaron entonces sin matices a los hermanos Badia. Otros destacados activistas independentistas, como Salvador Cardús, Josep Maria Terricabras, Josep Rulll y Toni Strubell, tampoco han dudado en honrar la memoria de estos personajes de la historia reciente de Cataluña:

Cartel de convocatoria a homenaje a los hermanos Badía en Barcelona. 2013

Miquel y Josep Badía. Unos héroes para Quim Torra que se hicieron famosos (el primero especialmente) por usar a los «Escamots» del partido nacionalista Estat Català para reprimir brutalmente a los sindicalistas y huelguistas detenidos en Cataluña.

Miquel, seguidor de Benito Mussolini y adalid de la violencia contra todo aquel que difiriera de sus ideas, es el sujeto al que Quim Torra, presidente de la Generalitat, ha tildado de «uno de los mejores ejemplos del independentismo».

Vemos que uno de los asiduos de Miquel Badía es el president de la Generalitat, Joaquim Torra Pla, pero si echamos un poco la vista atrás veremos como en el 77 aniversario del asesinato de los Badia (2013), Oriol Junqueras, presidente de la renovada ERC, fue el principal actor de la celebración, aventurándose a decir que Miquel Badia “era un defensor de la ley y de las instituciones democráticas”.

Y es que en este acto confluyeron -como cada año- veteranos Boixos Nois y dirigentes de Unitat Nacional Catalana (UNCat) arropados por un grupo de skins heads y miembros de las JEREC (juventudes de Estat Català) uniformados para la ocasión. También representantes del Moviment Identitari Català (M.I.C), una asociación de extrema derecha que defiende “una Cataluña catalana, donde las ayudas sociales sean para los catalanes, por una regularización de la inmigración y, sobretodo, para que desaparezca esa garrapata asquerosa tan enraizada, ese espíritu castellano que tan cerca tenemos”, según puede leerse en su web.

80 personalidades reclamaron en 2011 que los hermanos Badia, asesinados por anarquistas, tengan una calle en Barcelona, donde fueron asesinados hace 75 años, y en Torregrossa (Lleida), su localidad natal:

https://www.europapress.es/nacional/noticia-ochenta-personalidades-reclaman-hermanos-badia-asesinado-anarquistas-tengan-calle-barcelona-20110428175736.html

Entre los firmantes del manifiesto se encontraban el historiador y monje de Montserrat Hilari Raguer, el sociólogo Salvador Cardús, el filósofo Josep-Maria Terricabras, el secretario tercero de la Mesa del Parlament, Josep Rull (CiU), el entonces presidente de ERC, Oriol Junqueras, y el diputado de SI en la Cámara catalana Toni Strubell.

Biografía detallada:

https://www.revistarambla.com/quien-quiere-a-miquel-badia/

https://www.revistarambla.com/la-raza-de-miquel-badia/

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